La historia de Hans Pozo comenzó a hacerse pública el 27 de marzo de 2006, tras el hallazgo de restos humanos en las cercanías de la población Marta Brunet, en Puente Alto. La cobertura mediática del caso amplificó estigmas y prejuicios, cosificando y deshumanizando a sus protagonistas, y convirtiendo la figura de Hans en objeto de consumo noticioso.
Frente a esa mirada, la obra propone una aproximación poética y humana al caso policial, consolidándose como un ejercicio de memoria y un referente del teatro chileno emergente de los años 2000.