En una comunidad dominada por el miedo y la religión, 3 niñas aparecen en un estado inexplicable tras una noche en el río. Para ocultar sus deseos y protegerse de las normas del pueblo, Abiel acusa de brujería a Elizabeth Proctor, la denuncia encubre su relación clandestina con Juan Proctor, un secreto que Elizabeth ha descubierto. Elizabeth, Proctor y Abiel quedan atrapados en un juicio donde importa más lo que el pueblo cree que la verdad. El público participa como testigo y tribunal, tomando decisiones capaces de modificar el curso de los acontecimientos.