A partir del caso de un niño que súbitamente deja de hablar, esta obra utiliza y mezcla distintos lenguajes escénicos para explorar los conceptos de silencio, ruido y la palabra. Mientras una multitud de voces atraviesa los cuerpos de los intérpretes, cada uno con sus inquietudes y angustias alrededor de este suceso, el público será envuelto de la misma forma, hasta el punto de verse enfrentados a un ruido ensordecedor y, finalmente, un silencio absoluto.
A través de este diseño sonoro y visual se busca reflexionar sobre cómo nos relacionamos en un mundo en que la saturación de información de los medios de comunicación parece no dejar espacio al silencio.
